Mail de felicitaciones

Mail de felicitaciones a propósito de esta primera edición. Puede leerse como prólogo o epílogo. Gracias a Hernan M. por la redacción de este texto alrededor de 2012.


Ángel, me he demorado en contestarte porque soy una persona sumamente descortés.


Me excusaré diciendo que paso mis días mirando la vida por la boca de un cañón procurando hacer el intento  de detener una bola de acero con la cara. Frío ¡¿?!. Mala excusa ¿no?

He  leído tu libro de un tirón y me ha gustado mucho. Incluso he fantaseado muchas veces (la palabra reflexionado es demasiado ancha para el tamaño de mi inteligencia) con escribirte lo que iba sintiendo a medida que la lectura, tan agradable, discurría hacia mi alma. Como pordiosero que soy, siempre ando acumulando libros, lecturas postergadas, cartas sin contestar. Así, que una lectura que llene esta vida sin tiempo, vacía y prisionera y de horrorosa  materialidad, me regocija ampliamente.


Aún mas, viniendo de tu pluma o tu cabeza o tu alma o lo que sea que haga que te muevas de ese modo tan tuyo al galope de las palabras.


Inspirado pobremente tras haberte leído voy a dejar caer algunas oraciones como quien tira piedras a las ventanas de las fábricas abandonadas. Será todo lo que la lectura de tus cuentos disparaban a mi cerebro mientras los iba leyendo.

Sé que son pobres palabras.


"La mujer elefante"

Estoy borracho, no estoy acostumbrado a beber un buen vino. No es que para leer tu libro haya tenido que emborracharme de éste modo tan absurdo.  Sé, que me voy a quedar tan dormido dentro de unos minutos que me urge poner en orden lo que se atraviesa por mi cabeza.

¡En orden! ¡Pequeñas explosiones nucleares que quedarán en la nada! ¡Un ejército de alemanes que heredo de mi abuela y que me esconde las palabras y me empujan a olvidarlo todo para bien del resto de la humanidad, ja!

Lo primero que hice al leerlo fue pensar en una tropelía que protagonicé manejando. Hacerme chupar la pija  mientras iba en una autopista. Juro que no concibo un viaje en ruta sin una mujer hurgándome la bragueta. Así sea de día o de noche, manosear la desnudez de una mujer en el asiento de al lado es único. Como vez, es un pensamiento muy egoísta el que dibujó tu historia en mi cabeza. Pero esa sensación  libidinosa que inicia el cuento,  en mi caso una incipiente erección, se oscurece y se transforma en una especie de obscena culpa al final. Si bien la historia deriva en un desenlace algo improbable, confieso, para tu tranquilidad, que  he conocido algunas mujeres con un naso, ¡que daba miedo darles la espalda! Bromas a un lado, el que se expone como un monstruo al público no es ella sino (¿"sino" junto o separado?) el  escritor, claro que el escritor, Ángel.


"África"


Mi vieja nunca tuvo ahorros. Lo mas cerca que estuvimos de no tener nada para comer fue una semana entera consumiendo milanesas de soja, hasta que los especuladores “alfonsinistas” se dieron cuenta y la pusieron mas cara que la carne. Confieso que nunca he comido puchero más rico que el de mi vieja. Ésas, eran épocas bastante duras, pasábamos meses sin comer postre y los domingos compartíamos una coca cola de litro entre cinco hermanos. Nunca estuvimos en África.


"La realidad es un crujir de dientes"

Cosas emergidas del cuento: La mujer que uno desea siempre es la del amigo. El mundo es una mierda, envuelta en un pañuelo de seda. Las mujeres que van a la facultad acaban distinto o eso piensa uno. Cuando te dicen “tenemos que tomar un café” solo quieren usarte en la elaboración de algún trabajo práctico. La gente del campo habla del tiempo porque el tiempo es plata. ¡Conozco algunos hombres casados que hablan del tiempo porque: ¡lavan la ropa!

Siempre llevan a una amiga porque piensan que las vamos a cojer pero eligen a la más estúpida porque no quieren competencia.

Uno elige inconcientemente o no al mejor amigo por lo buena que está la novia. Las mujeres que saben lo que quieren tienen orgasmos y además una verga en la que montarse del tamaño que siempre han soñado.

 Hacemos  cualquier boludez con tal de enamorar a una mujer, aprender piano aunque nos falte talento, saltar de un paracaídas, comprar un auto... ¡pero dejar de fumar! ¡Una boludez! te faltó ofrecerte para lavarle la ropa, último bastión que un hombre debe ceder por una concha, ja.

 Las mujeres mencionan al novio cuando se cercioran del número de los zapatos que calzamos, yo, dos números más y algodón en la punta para que el zapato no baile. ¿Por qué hay borracheras tristes y otras tan alegres? ¡¡¡¡¡¡¡¡¿?!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Casualidades... haber pasado 4 horas de una tarde con el pretexto de estudiar, amando y llorando o viceversa con la mujer que jamás vas a volver a tener y que el marido llegue y te invite a cenar... ¡vivimos dando mordiscones a la realidad!


"Shhh... A nadie le importa lo que pienses"

Mis hermanas están muy buenas. "Sin comentarios" ja. Las putas tienen el parámetro de la dignidad un poco más abierto que el resto.


"No titulo"

¿Pier? ¿El gordo Pierre? el de “Cómo se ríe el gordo Pierre!

Y rompió el vidrio el gordo Pierre,

cómo rajó el gordo Pierre,

y cómo tose el gordo Pierre...

Y cómo ríe el gordo Pierre,

y cómo tose el gordo Pierre.

Es vitricida el gordo Pierre,

rompió el vidrio el gordo Pierre...”



"Sortilegio de alguna clase"


No hay peor sentimiento que el rechazo de una mujer, uno se termina creyendo que el trozo de verga que llevamos colgando no sirve para nada. Es muy similar a la culpa que sucede al acto final masturbatorio del hombre. Empiezo a pensar, incluso, que la culpa post masturbación está íntimamente ligada al rechazo amoroso. ¿Cogértela en sueños o mientras te masturbas imaginándotela, no debería acaso ser válido? si en toda anécdota hay un poco de invención del que narra ¿por qué no tomar como algo verdadero un sueño o una mentira, al menos en parte?

Hay mujeres  que se pasan la vida rompiendo corazones y no tienen ni idea de lo tan pelotudas que son y de lo triste que hacen al mundo.

El mundo está como está porque todos andamos por ahí con el corazón destrozado boqueando sin esperanzas ya.

¿Qué tiene de malo un travesti? Acá en la ciudad hay tres o cuatro que te harían replanteártelo todo ja.

Mis reservas con los cerdos, no conozco a nadie practicante de al zoofilia exceptuando a los empresarios que te tratan como un perro y te cojen todos los meses y eso, no me gusta.



"Los inocentes también se resienten"


¿Soy una persona simple? Hace unos minutos estaba en el baño descorriendo la cortina para vomitar bajo la lluvia del calefón.

La policía primero te identifica visualmente al son de hacerse la siguiente pregunta ¿es un pobre diablo o es el hijo de "alguien importante"?

Todas las detenciones son violentas, lo más incómodo es esa hiriente invasión a la intimidad. ¡Idiotas!

Un poema no hace que haya menos injusticia ni menos hambre. El poema es el acto masturbatorio del escritor de novelas. Esto último me parece lo mas lúcido que he dicho en años, ja (y lo mas estúpido, pufff).

Más que caer en la tentación de leer la biblia y de creer en lo que ahí dice, luego de encontrar a tu mujer con otro, deberíamos reaccionar mas civilizadamente, echarnos a un lado y observar con curiosidad, meterle la pija en la boca a ella mientras la sacuden, probar con penetrarlo a él, si quiere, e infinitas variantes mas. Yo, cuchillo remontando hasta el cielo en el vientre de ella, puta.



"La sangre es un lubricante natural"

Che, el Uriel/Tomás ése, ¿dónde para? Cuando sos pendejo te exponés a todas las hipocresías del mundo. Y sos tan débil y te vas tan rápido al carajo en un pestañeo. ¿Se puede volver de la oscuridad? mas de un par de veces, de pendejo, viejitos putos intentaron comprarme. ¿Hice mal en no venderme? Conozco un par de putitos callejeros, nunca me he acostado con ellos pero coincidimos en un par de cumpleaños medio raros. La sensación de incomodidad que sentí fue enorme. Me parecieron que más que el culo, tienen el alma recontra rota.


"La otra alternativa"

Mi heladera no tiene freezer. Y sí, me es mucho más familiar la heladera, que mi padre. Al menos ella tiene la bondad de enfriar la cerveza.


"Invitación al paraíso"

La cuestión es que Marita me golpeaba la puerta los sábados a las 9 de la mañana para hablarme de dios y dejarme la atalaya y hacerme preguntas tales como ¿qué pensás de dios? ¿puede el mundo cambiar sin dios?

Vomitaría ahora de nuevo y ganas no me faltaban en su presencia (vomito y vuelvo). ¿En qué estaba? leo y sigo... Una vez, aprovechando que estaba solo, recién levantado y con una generosa erección matinal sin satisfacer, la invité a pasar para charlar mas cómodos, yo, mis jeans rotos y ajustados sin  disimular mi entrepierna, mi remera agujereada. Ella, con una blusa blanca y esos vestidos hasta debajo de la rodilla que tanto me calientan. Marita era (es) muy linda, tenía esas nalgas bastante prisioneras de la pollera y no hice mas que polemizar y abrir el alma lo mas que pude. Le cuestioné todo, sentado frente a ella con las piernas abiertas y la verga suplicando: ¡cogéla, cogéla! En un momento dado me estiré hacia atrás en la silla y ahí sí, vio el bulto y nos miramos a los ojos, muy fijo. Un siglo intentando descifrar si debía besarla o ella estaba a punto de salir corriendo. Nunca sonrió, lo interpreté como un no, rotundo y digno. No me avergoncé en aquel momento pero juro que temblaba. Se levantó y me dejó su biblia, (la del cuentito de John Smith, re chistosa deberías leerla) su voz había cambiado . Se fue y no volvió nunca más. Nos cruzamos en la calle bastante seguido desde entonces, dos o tres veces por semana, y aún al cruzar nuestras miradas no puedo descifrarla. ¿Dignidad o desprecio por mi cobardía? ése hecho fue lo mas cerca de dios que estuve en los últimos años sin contar, claro,  la vieja que me cobra la ayuda para la parroquia y a la cual no me atrevo a mandarla a… la concha de la lora.


"Borracho en el confesionario"

¿La idea del eterno retorno de Nietzsche se le ocurrió estando borracho? Hay borrachos que giran en un tiovivo dialéctico que uno entiende las grescas y las puñaladas ladeando ebrios y salpicando a lo Pollock en rojo el suelo.

Los cuentos de abusos son dolorosos. Lo que estoy escribiendo en la actualidad, una novelita sobre un amor bastante loco, tiene una escena en donde ella confiesa un abuso y él se avergüenza porque se excita tanto que envidia con toda el alma a los perpetradores.


"Denster regresa"

Recuerdo el "Necrófilo" que empecé a leer y se me extravió entre mis libros. Cuando nos morimos, no sé si es mito o no, la verga muere dura como un mástil, tanto sería así que los que te preparan la tienen que  quebrar. Sospecho que esa es la verdadera causa del rechazo de la mujer de Denster.    


"Las sociedades se enferman a sí mismas"

Marcelo, un amigo en este caso convenientemente muerto, llamaba terapia de grupo a las pequeñas orgías a las que iba a principios de los noventa. Sospecho que daba tanto como recibía porque no faltaba oportunidad cuando salíamos en grupo y lo acompañaba en el asiento de adelante para que le errara a la palanca de cambio y me manoteara la pija. Yo, aterrorizado y perplejo en ocasiones tales porque en verdad era el amiguito de la hermana y además, por esa época, declamaba que “dos mujeres haciendo el amor era poesía” y dos hombres: el lazarillo de Tormes. Ahora, no lo tengo tan claro, me estoy volviendo viejo, muy viejo. Degenerándome con el tiempo.

Jamás voy a ir a una terapia de grupo para aprender a relacionarme. Sin el otro existo y  además el mundo es mío. No quiero estar conectado con los demás. La mayoría de las veces no tienen nada que decir o lo que dicen me apena. Claro que de ese modo dejo pasar muy buenos momentos. ¡Soy un hombre sin modales!

Las mujeres que se desnudan emocionalmente con uno, ¿realmente creen que no las queremos cojer, que nos bancamos el llanto y toda esa chorrada narcisista por nada? ¡Y encima se ofenden si las invitamos a salir! Si fuésemos Brad Pitt, de una, se ponen en pelotas y nos chupan la verga.



"En la guarida del Dober"

Tal cual, tal cual Ángel…


PD: He demorado unos días (¿meses?) en corregir lo escrito para evitar que  te dejen ciego las atrocidades  gramaticales que suelo cometer. Como has podido ver, no lo he logrado.

Te doy gracias porque la lectura de tu libro  me hizo pasar un momento muy agradable.

¡Tenemos que escribir novelas de 100 páginas Ángel!, bien urbanas y decadentes. Vos, vivís en una ciudad en donde la mierda que defeca la gente, bien pueblerina podría decirse, no debería insensibilizarte. Hay que hacer justicia con el pueblo y pasar a degüello  todas sus iniquidades. Así que espero, escribas tu novela pronto. Yo, intentaré, en semana santa, avanzar lo más que pueda con la mía. Si logro darle forma y ritmo te la muestro para que te rías un rato, a la novelita. Un abrazo, hasta pronto.